ENANOS

    En un tiempo en el que la medicina apenas servía para aliviar males aplicando ungüentos, preparando infusiones o sometiendo al paciente a sangrías, la acondroplasia no figuraba entre las preocupaciones de los médicos de la época. Más bien se consideraba el enanismo como una anomalía de la que se aprovechaban los monarcas para su propia diversión.
  
    En todas las cortes europeas, los enanos eran buscados como bufones. Muchos de ellos gozaban de una inteligencia clara, que supieron utilizar en beneficio propio. En el siglo XVI, el primero de los Carlos que tuvo España como rey, y más tarde su hijo Felipe usaron de los servicios de estos personajes. Luego, Felipe III prescindiría de ellos casi por completo. Aquello duro poco. Felipe III tuvo un reinado breve. No llegó a cumplir los cuarenta años. Anciano en plena juventud fue sentado junto a una estufa en un frío día de invierno. La rigidez del protocolo le mató. Sólo el ayudante del Rey, el duque de Uceda, tenía atribuciones en los menesteres personales del monarca. El rey, sufrido, no se quejaba del calor que le subía hasta la cabeza, pero el marqués de Tovar sí advirtió las molestias del soberano, comunicándoselo al duque de Alba. Ninguno de los dos se atrevió a retirar el brasero. El duque de Uceda se encontraba fuera de Madrid. Se le hizo llamar y regresó precipitadamente. El rey, con los sudores producidos por el exceso del calor estaba consumido. Tenía fiebre alta. Contrajo una erisipela y al poco murió. Su hijo, Felipe IV, tuvo un reinado largo. Reanudó la presencia, en palacio, de los enanos y bufones. Velázquez, el pintor del rey, los reprodujo profusamente en sus cuadros. Eran pintados a menudo junto a perros para dejar patente su brevedad física. Sin embargo muchos de ellos, inteligentes, alcanzaron prebendas y distinciones.

Autorretrato de Velázquez. Museo de Bellas Artes de Valencia
   
   Mari Bárbola era de origen alemán. Fea, gordinflona y de rostro achatado, estaba al servicio de la reina. Recibía muchos regalos y amasó una nada despreciable fortunita. Velázquez la pintó en el cuadro de Las Meninas contrastando su fealdad con la delicadeza de la infanta Margarita María. Al lado de Mari Bárbola, con un pie sobre el mastín “León”, Velázquez retrató a Nicolasito Pertusato. Más listo que el hambre, también estuvo al servicio de la reina. Intrigante, pero cauto y discreto, logró que la reina lo nombrase ayudante de cámara. Desde entonces fue don Nicolás. Se hizo rico dejando como herencia tres casas en Madrid y más de quince mil ducados.

   Hubo más personajes, muchos de ellos pintados por Velázquez, que los retrata con toda crudeza: el Niño de Vallecas llamado el Vizcaíno, don Diego de Acedo, el Primo, personaje inteligente, prestó servicios en dependencias administrativas. Era mordaz en sus juicios, cualidad que se permitía explotar como bufón amparado en su aspecto.

    El resto de cortes europeas también se divertían con estos personajes. A Flandes fueron algunos y de allí vinieron otros: don Antonio, el Inglés, un enano distinguido, que llegó a tener criado, había llegado a España desde Flandes, enviado por la Infanta Isabel Clara Eugenia para divertir a Felipe IV cuando aún era un niño. La mayor parte de ellos lograron tener una vida mucho más acomodada de la que hubieran tenido que padecer de haber vivido fuera del Alcázar, en las sucias y pobres calles del Madrid de los Austrias. Calles de hidalgos famélicos, curas necesitados, pícaros desnutridos y mendigos harapientos.
Safe Creative #0908094221014

12 comentarios :

  1. Me gustan mucho estos temas, son personajes que quieras que no también ha formado parte de la historia e incluso han tenido el privilegio de ser plasmado en lienzos.
    Tengo varias entradas preparadas sobre estos personajes, tanto en conjunto como individualmente. Algunas de sus historias son apasionantes.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Tu exposición histórica me ha recordado que hace algunos años en un programa semanal de televisión aparecían unos enanos, hacían reír como lo hace cualquier cómico, pero los salvavidas del se erigieron en defensores y tildaron a la cadena, al director y al público en general de carecer de humanidad y pidieron la retirada del programa. Los enanos se quedaron en el paro y nadie les dio trabajo. Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Me parece una aberración grandísima hacer uso de las anomalías físicas de una persona para usarla como divertimento. Claro que no se puede juzgar el pasado con la mirada de hoy.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Una nítida mirada al pasado y los entresijos de las Cortes con bufones, pocas veces hay quien se detiene a singularizarlos y hablar de ellos como las personas que son. Con sus nombres y apellidos, su carácter, sus ascensos en la corte. Me gustado tu forma de recordarles, un abrazo

    ResponderEliminar
  5. OTRO ABRAZO FUERTE DESDE LA TERRAZA A DESDELATERRAZA

    GUILLERMO

    ResponderEliminar
  6. Aunque es una crueldad tener en palacio gente deforme que te entretenga o te divierta, no es menos cierto que algunos de estos "hombres de placer" amasaron buenos dineros y gozaron de trato preferente por parte de sus amos. Aquellos tiempos eran duros.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  7. Muchas veces asocié las cortes con estos personajes. Y quizás era una aberración aprovechar de su deformidad, para "entretener", aunque en aquellos tiempo, posiblemente era mejor que ser "normal", e un intento de sobrevivir duros tiempos.

    Saludos amigo, que todo vaya bien

    ResponderEliminar
  8. Muy triste la forma de tratar a estas personas.
    Qué tiempos...
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Pensar en la situación de estas personas en Palacio y en esa época, me lleva al grito de la prostituta que observaba una manifestación contra su profesión, desde la puerta de un bar en la Rambla de Barcelona a la portadora de una pancarta: -¿Y a tí quien te ha pedido que me salves? ¿Es que me vas a mantener tú?

    ResponderEliminar
  10. Estas personas eran objeto de coleccionistas de la aristocracia, tanto para conformar sus gabinetes de las maravillas como para lucir en fiestas y ocasiones especiales, y así asombrar a sus visitas. No eran más que jarrones chinos sin alma ni sentimientos que se exhibían como una excentricidad más, un objeto de lujo al alcance de pocos.
    Saludos

    ResponderEliminar
  11. Era una aberración que usaran a personas de menor estatura para hacer de bufones y divertir a la gente, puede que su vida fuera mejor que si hubiesen estado en la calle pero no deja de ser vejatorio. Buena entrada Dlt.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Formaban parte de la vida de aquella época. Daban también categoría a quien podía disfrutar de su amena compañía, Por cierto ahora no se ve ninguno. Curiosa tu entrada. Un abrazo y muchas gracias por estar siempre.

    ResponderEliminar

Related Posts with Thumbnails